
En los últimos dos años, este peculiar espécimen sin distinción de género ha
desarrollado un síndrome conocido como agotamiento fantasma crónico, que lo
mantiene en un estado de burnout permanente. Antaño, las delegadas de PRL
recorrían con soltura las áridas llanuras de los CSS de Konecta y merodeaba por los
pasillos de la Inspección de Trabajo.
Hoy, con suerte, puede avistarse fugazmente camuflado tras otro delegado o delegada aún
más etéreo que él o ella.
El delegado o delegada de PRL de Konecta es, por lo general, un animal domesticado. No
muerde, no gruñe. Ha desarrollado un fino olfato para detectar la mano tendida de
KONECTA y acercarse a ella con dócil oportunismo. No refuta, no exige. Si aparece,
se sienta y asiente. Si no aparece —lo más habitual— contempla desde la distancia, en
silencio y sin intervenir, la vulneración de la salud de las personas a las que debería
proteger.
Por eso, la delegada o delegado de Prevención de Riesgos Laborales de Konecta
es hoy una especie en proceso de autoextinción. Y Konecta, plenamente
consciente de ello, aprovecha cada día su declive.
No te creas nada, cuestiona todo!
